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EL PERFIL DEL TUTOR EN LA ENSEÑANZA A DISTANCIA

UNIVERSIDAD CAECE
 LOCALIZACIÓN: C.A.B.A.
 POST GRADO: Planificación, Administración y Evaluación de la Educación a Distancia"
 ALUMNA: Domínguez Gabriela
 FECHA: 10 de Septiembre de 2010


EL PERFIL DEL TUTOR EN LA ENSEÑANZA A DISTANCIA


INTRODUCCIÓN
 En trabajos anteriores definimos las características del alumno virtual y convenimos que este tipo de alumno debe ser autónomo, e independiente, capaz de tomar decisiones sobre su aprendizaje, de utilizar estrategias y estilos cognitivos que le permitan avanzar en la adquisición de nuevos conocimientos y que a la vez pueda ser consciente de cuál es el mejor camino para alcanzar las metas por él establecidas. Sin embargo, el alumno es un ser social, y como tal, no puede aprender sin la orientación de un mediador, entre el y los materiales de aprendizaje: del tutor, la cara de la institución de la que el alumno forma parte. La tarea del tutor en la modalidad virtual de enseñanza es de primordial importancia en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos, ya que es la persona que facilita el aprendizaje aportando su experiencia y competencias didácticas para que los alumnos desarrollen al máximo su potencial. En su rol de docente orientador, también sabe anticiparse a los problemas que puedan surgir durante la implementación del proyecto ya en marcha. Su tarea de mediador entre los materiales y los estudiantes es altamente compleja debido a que, si bien la comunicación entre él y los alumnos y a través de las TIC, puede ser muy fluida, la interacción a través de la computadora, no es la misma que la que ocurre en una clase de modalidad presencial, ya que ni él ni los alumnos pueden contar con la ayuda que aportan los gestos, y las expresiones faciales en la interpretación de los mensajes enviados, lo que a veces, puede resultar en una interpretación errónea del contenido de la comunicación. Es por ello, que el tutor, debe ser muy cuidadoso con las palabras que utiliza para evitar cercenar la motivación de los alumnos, es decir, debe ser un buen comunicador. El tutor, de hecho, es el responsable de que los alumnos logren derribar las barreras de la inseguridad que tanto afecta al alumno que decide estudiar a través de la modalidad virtual. El tutor, utilizando sus habilidades de facilitador, es la persona que brinda apoyo y confianza a los estudiantes, y que con su experiencia y competencias en metodologías específicas de la educación a distancia, contribuye a crear un sistema de comunicación dialéctica que compensa ampliamente el hecho de que los alumnos no pueden ver cara a cara a su profesor. Un tutor eficiente, debe poseer ciertas cualidades ineludibles que deben tenerse en cuenta a la hora de seleccionar los docentes que estarán involucrados en nuestro proyecto. Debido a la relevancia del papel del tutor en el sistema de educación a distancia, antes del diseño del presente proyecto es necesario reflexionar a cerca del perfil que el tutor virtual debe presentar, como así también a cerca de las múltiples funciones que deben desarrollar en su trabajo de mediador pedagógico. Éste será entonces, el tema que desarrollaremos en la siguiente sección.

DESARROLLO

Si bien es el alumno el centro de su propio aprendizaje, el tutor constituye un puente entre los materiales de aprendizaje y los alumnos, lo que implica que él los guiará hacia la resolución de las consignas y facilitará el proceso de aprendizaje. Además, como es el tutor el que conoce el perfil de sus alumnos, y ha reconocido en ellos que tipo de estrategias y estilos cognitivos utilizan, podrá orientarlos hacia la concreción de las consignas anteriormente establecidas. Pero para crear el estímulo necesario en los alumnos, el tutor debe buscar la manera de llegar a ellos, de acuerdo al perfil de cada uno, personalizando así su aprendizaje, que seguramente tendrá lugar en cada uno de forma diferente, y en diferentes tiempos, logrando así que todos los alumnos puedan “lleguen” a la meta en forma segura.
 La autora Claudia Pagano, en su articulo “Los tutores en la educación a distancia. Un aporte teórico”, enumera las cualidades que todo tutor de modalidad virtual debería presentar:

 Empatía: para lograr «sintonizar» con sus alumnos a pesar de la disociación del tiempo y el espacio, característica de los procesos de educación a distancia y de la multiplicidad de estilos personales de los alumnos.
 Proacción: para lograr «sortear» los obstáculos y resistencias que se presenten en tanto de tipo tecnológico como humano.

Ser buen anfitrión: pues debe ser quien introduzca y mantenga motivados a los alumnos en esta modalidad. Maestría comunicativa: ya que debe manejar todas las posibilidades y alternativas de comunicación en los distintos soportes, siendo lo más claro posible a fin de no distorsionar la esencia de los mensajes. Debe, a su vez, ser mediador entre las múltiples comunicaciones generadas por la interacción entre los alumnos y él.

 Expertez didáctica: que le permita seleccionar los con¬tenidos y diseñar las actividades más pertinentes para el logro de los objetivos propuestos ajustándose al perfil del grupo de alumnos. Las cualidades arriba citadas son indispensables para que el tutor pueda ejercer las múltiples funciones que le serán adjudicadas en el desarrollo del proyecto dentro de la institución. Pero tanto el perfil del tutor como el de las funciones que tendrá que desarrollar estarán determinados por el perfil del alumno que la institución de destino intenta obtener al finalizar el proyecto.

 El proyecto, en sí, siendo parte de la preparación que se les ofrece en la materia Práctica Docente, en la institución de destino, debería lograr generar un cambio en la vida profesional de los alumnos, debe “modularlos” de tal forma que se sientan capaces de aplicar lo aprendido en su practica diaria, que utilicen las estrategias adquiridas en forma natural, pero que a la vez sean conscientes de cuales son las que mejor resultados les brindan en su trabajo como docentes. Estas funciones tutoriales estarán básicamente enfocadas hacia la relación con los alumnos, el proceso de enseñanza-aprendizaje y la relación con la institución de destino. El libro “La Educación a Distancia y la Función Tutorial”, publicado por la UNESCO para centro América y Panamá, presenta una clasificación de funciones que ejercen los tutores en la Unidad Universitaria del Sur de Bogotá, UNISUR, que se adapta claramente al perfil de alumnos que el ISFD N° 55 busca obtener: “El tutor pedagógico debe ser un profesional capaz de: Crear un clima de confianza y amistad. Identificar las motivaciones básicas de los usuarios. Identificar el 'potencial de aprendizaje' de los usuarios. Inducir procesos de reflexión y de acción organizada para que el estudiante trabaje por si solo. Orientar y asesorar el proceso de aprendizaje en relación con los contenidos de una o varias materias. Evaluar en forma objetiva, sistemática y permanente el rol de los usuarios como responsables de su propio proceso de aprendizaje. Promover y aunar procesos de interacción y participación académica y social. Orientar y apoyar el desarrollo del pensamiento autónomo, crítico y creativo de los usuarios. Expresar y comunicar en forma oral y escrita las instrucciones necesarias para el manejo de los materiales. Definir y aplicar procesos y procedimientos eficaces para el seguimiento de los usuarios. Coordinar aspectos administrativos y académicos de la Universidad y proporcionar información básica. Propiciar relaciones entre los usuarios. Relacionar los materiales de instrucción con las situaciones y necesidades tanto individuales como colectivas de los usuarios y apoyarlos en la aplicación y transferencia de los aprendizajes obtenidos. Propiciar los procesos de retro-alimentación” Por otro lado, el tutor debe cumplir con tareas de naturaleza más administrativas, que no dejan de ser relevantes durante el desarrollo del proyecto.

 El autor Guillermo Roquet García, en su trabajo “Pilares de la educación abierta y a distancia” aporta las siguientes funciones administrativas: “Emitir calificaciones a las instancias correspondientes Seleccionar los medios de comunicación más adecuados que faciliten el proceso de enseñanza-aprendizaje Participar en coloquios para intercambiar experiencias de enseñanza en línea dentro de la misma educación educativa” Considerando estas tres funciones, a mi parecer, la más relevante tiene que ver con la última, debido a la importancia de la reflexión y el enriquecimiento que aporta el intercambio de experiencias con docentes de otras áreas de la institución de destino. A la luz de las cualidades y funciones que he citado con anterioridad, y considerando que, en principio yo sería la persona a cargo de la tutoría de este proyecto, es necesario reflexionar a cerca de cuales son las cualidades que reconozco como propias de acuerdo con mi personalidad, y cuales son aquellas que debería adquirir, o trabajar para mejorar, a la hora de desempeñar las funciones que demanda una tutoría eficiente.

 Para realizar esta tarea consideraremos las cualidades presentadas por la autora Pagano y que enumeramos anteriormente:
 De las cinco cualidades mencionadas por el autor, las que a mi parecer, pueden representar mayor dificultad en mi tarea de tutor en la modalidad virtual, son la empatía y la de maestría comunicativa. De hecho, ambas cualidades están bastante relacionadas, ya que el tutor debe poder crear una relación cordial con el alumno y para ello debe elaborar con sabiduría y expertez cada mensaje de modo tal de hacerlo sentir entendido y apoyado. El alumno, por su parte, y así lo sentí yo en un principio en esta primer experiencia como alumna virtual, se siente aislado, desconectado y hasta a veces “incomunicado”. Esta situación crea angustia, ansiedad y frustración en los alumnos. Pero es el tutor, con su “estar” siempre del otro lado el que logra darles tranquilidad y el famoso “vamos bien” que contribuye a bajar los niveles de ansiedad. Por otro lado, y ahora, en mi rol como docente semi-virtual que desempeño en el profesorado, encuentro muy difícil elaborar mensajes utilizando las palabras justas que quiero decir en el momento del feedback, ya que a veces éstas están cargadas de emoción, y frustración, por no haber podido lograr en los alumnos las respuestas esperadas o, por no encontrar en los alumnos actitudes de trabajo y cooperación que intento mostrar con mi ejemplo. Definitivamente, este es un campo en el que tendré que seguir trabajando para desarrollar las cualidades necesarias que me permitan ejercer las funciones anteriormente mencionadas con eficiencia. Sin embargo, si los docentes logramos mejorar las cualidades con las que nos sentimos más en deuda, y a la vez maximizamos las cualidades con las que sabemos podemos contar durante el desarrollo de nuestra tarea como tutores, tendríamos una gran parte del trabajo hecho, ya que si bien los alumnos perciben las debilidades en nuestro trabajo, también son capaces de reconocer las cualidades positivas que ven en sus tutores. Por ejemplo, el año pasado, cuando les pedí a los alumnos de cuarto año que completaran una encuesta para evaluar el curso, varios alumnos completaron la zona en que tenían que determinar lo que más les había gustado del curso, afirmando que les había gustado descubrir el ser “humano” que escondía detrás de mi función como profesora. Estos alumnos ya habían sido mis alumnos de Practica Docente el segundo año de sus carrera, y este hecho me hizo sentir que había hecho las cosas bien. De hecho, pienso que seré más eficiente cuando me desenvuelva en las funciones que demanden las cualidades: Proacción, expertez didáctica y ser un buen anfitrión. Con respecto a la primera, proacción, mi desempeño como profesora/tutora un grupo de alumnos adultos en el profesorado, me ha dado experiencia en sortear las dificultades que aparecen cuando los alumnos se resisten a un cambio o a realizar alguna tarea, ya que soy capaz de utilizar estrategias de persuasión adecuadas, y argumentos, que, conversación de por medio, finalmente aceptan. Lo importante es no hacerles sentir que las demandas que implica la concreción de los objetivos, se deben cumplir en forma arbitraria, sino por que son necesarias para que al finalizar el año lectivo, los alumnos hayan desarrollado su máximo potencial. Y que además, sientan que lo que aprenden será significativo y aplicable para mejorar su desempeño como docentes. Por otro lado, al comenzar el año, y presentarme como la profesora de segundo y cuarto año de práctica docente, es necesario establecer vínculos que hagan sentir a los alumnos que van a poder contar con mi ayuda y experiencia para llegar a cumplir las metas acordadas. Es por ello que siento que puedo ser un buen anfitrión en la modalidad virtual. Claro está, que este proyecto será de modalidad bimodal, y esto facilitará el proceso, ya que tendremos oportunidad de encontrarnos cada 15 días. Finalmente, y refiriéndome a la última cualidad que nos compete, la de poseer expertez didáctica, pienso que el hecho de evaluar, actualizar y adaptar los contenidos de la materia todos los años al perfil de los alumnos, y de diseñar consignas buscando desarrollar en ellos funciones superiores del pensamiento y como también su autonomía, me ha dado la experiencia y eficiencia necesaria para poder desarrollarme como tutor virtual, capaz de diseñar actividades coherentes con los objetivos anteriormente establecidos.

 CONCLUSIÓN

 El desarrollo de este trabajo me ha hecho reflexionar a cerca de los atributos que presento como docente, a cerca de aquellos con que me siento más segura, como también, de aquellos con los que considero más difíciles de manejar. Esta reflexión es necesaria para tomar conciencia sobre la importancia de la utilización de estrategias comunicativas que me permitan enriquecer y perfeccionar la interacción dialéctica con los alumnos, estrategias, que deberán ser el soporte de mi trabajo futuro como tutora de modalidad virtual.